Tumbarao teatro y las etiquetas...

Foto collage. Escena de la puesta en escena de Tumbarao. Tetis (Servando Yañez) y Mesero (Xavier Segoviano). Al fondo de espalda Barroca (David Arellano). 1976

A TUMBARAO le han etiquetado como literatura gay, por ende se piensa que es una novela que, de manera exclusiva y obligada deberían leer solo los "gay", Y aquí entramos a un terreno espinoso y resbaladizo. Veamos como veo yo el "Autor" este asunto de la orientación sexual.

Esta novela, no debiera etiquetarse bajo ningún rubro, como ningún otra narración literaria tendría que ser etiquetada o clasificada. Es una historia de disidencias sexual. Que narra las disidencias sexuales. Quizá y lo admito, por necesidad de catalogación podríamos hablar de género literario, pero eso es otro asunto.

Y Sí... Tercamente, de manera recalcitrante me obligan a etiquetar la novela, dire enfático, es una historia de seres atrapados en sus propios laberintos emocionales (disidentes sexuales). Conforma en si mismo, un florido abanico de diversidad en asuntos de orientación sexual (disidente social), dónde como lo dijo el  escritor, dramaturgo y editor del texto Vicente Gómez Montero y lo cito textual para que no quede lugar a confusion:

 
Foto collage, escena de Tumbarao Teatro de Julián Pizá. Dirección de José Avilez, en escena Nene (José Avilez) y Barroca (David Arellano). Al fondo Tetis (Servando Yañez). 1997
"Tumbarao.
 Lugar de noches, de jolgorio y de fiesta, donde el más curtido se deshace en zalameras posiciones indispuestas."

    Aquí, todos tienen lugar y cabida, aquí en verdad no se discrimina a nadie, por ningún motivo. Aquí se puede ser como quieras ser, sin tapujos, ni caretas morales. "Sin miramientos, tal  cual y el Creador los trajo al mundo, pues de que otro modo podría ser", según refiere Tetis.

    Tumbarao es una metáfora de la vida y sus pasiones, con todas sus vicissitudes y en lo espacial esta suspendida en la intersección del aquí y ahora.Del ahora o nunca. Del ayer y del mañana. De la noche y el día. De la negación y la aceptación. Del querer ser y poder ser. En una frase dicho muy popular, " ya encarrerado el ratón, que chingue a su puta madre el pinche gato". Porque si hablamos de orientación sexual, aquí en Tumbarao, no queda títere con cabeza. Y ya no hablemos de filias y parafilias, todos caben y todavía nos sobra espacio. Foto collage de Tumbarao teatro. Un personje, Nene. Interpretado por dos actores, Juan Carlos Tolentino y José Avilez 1996 -1977

    El mayor acierto de esta historia es que se habla de sentimientos que nos son muy cercanos. Se narran situaciones, acciones y conflictos con los que podemos identificarnos. De lugares y atmósferas que alguna vez hemos imaginado o vivido. Y faltando a la más elemental humildad, esta escrito en un lenguaje que nos lleva de la mano a visualizar cada momento. Nos sumerge en una vorágine de sucesos que siempre mantienen el suspenso con el deseo de saber qué sigue.

Foto collage de una escena en Tumbarao Teatro. De Julián Pizá. En escena: Tetis, Barroca, Nene. Dirección de José Avilez, 1997    Retomando el asunto de las etiquetas y clasificaciones, Tumbarao es una metáfora de la vida, donde sus personajes principales tienen una orientación bisexual, leather, osos, heterosexual, pansexual, homosexual, poliorgásmica, lesbica, asexual, transsexual, travesti, y cuantas etiquetas correspondan a las denominadas siglas LGBTTTIQ+ puedan contener y agregar, y todos se bordan en el telar de la cotidianidad  que tiene como lanzadera la búsqueda de la libertad de ser a través de la satisfacción sexual. Recordaran a Wilhelm Reich y su Orgonón. La exploración y vivencia del deseo sexual para conseguir la libertad y no quedar atrapado en los laberintos de la locura.

Julián Pizá



  

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